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Saturday, October 08, 2011

Expresiones, Instancias y Precisión

Se observa –dentro del taller en general- alguna dificultad para reconocer un pensamiento integrador en las propuestas. Pensamiento integrador como vehículo que desarrolla la expresión inicial en operaciones arquitectónicas, vinculación propia de la escala en la que estamos inmersos.

También es apreciable una escasa reflexión sobre qué origen genera la forma, el espacio; cómo disponer volumetría en un contexto determinado consecuentemente con aquella visión original; y eventualmente, cómo esta reflexión comienza a traducirse en arquitectura, con su lenguaje y necesidades latentes.

Escasez confrontada por propuestas que disponen formas exuberantemente, sin un respaldo que articule geometrías -en algunos casos dudosas, en otras forzadas- y casi siempre carentes de fundamentos nacidos de aquel pensamiento integrador, síntesis de intuición/lectura/intención/acción.


Respecto de esta preocupación sobre cierta superficialidad, propongo como catalizador una selección de párrafos extraídos del artículo "Contenedores sin contenido" del crítico William J.R. Curtis:



"Hemos escuchado ad náuseam que la "cultura" en una sociedad posindustrial es una parte esencial de la economía, un mecanismo de intercambio con el que las ciudades pueden establecer su "marca" en las globalizadas redes de información, (…) el énfasis se da entre la función y la sustancia, entre el empaquetado y la imagen.


(…) la imagen debe ser instantáneamente reconocible en la pantalla del ordenador o la revista de aeropuerto. La arquitectura es reducida a ser un contenedor llamativo sin mucho contenido.
… sin duda bajo el hechizo del llamado "efecto Bilbao", los alcaldes y las autoridades cívicas han dado traspiés al querer ligar sus ciudades de provincias a la ilusoria "economía global", empleando a miembros del star system internacional de la arquitectura para que realicen sus trucos de magia, sin pensar demasiado en las necesidades reales y los costes a largo plazo. (…)


Se supone que todo esto es por el bien del público, con la sugerencia implícita de que las ciudades (…) carecen de una cultura propia que valga la pena hasta que esta sea irrigada con esta especie de gran inversión. Se espera que el arquitecto responsable del contenedor proporcione un escenario a través de demostraciones formalistas mientras la cultura local es "tematizada" y reducida a una caricatura para entretenimiento turístico. La imagen computarizada y la producción a toda marcha de "iconos" instantáneos, que deberían dar de alguna manera una identidad a este u otro lugar, es una propuesta absurda para ciudades que tienen siglos de antigüedad. La gimnasia geométrica está a la orden del día y las ciudades (…) han sido ensuciadas con ejercicios narcisistas… (...)"



Volviendo a lo nuestro...


Mediante esta vocación integradora buscamos que en los trabajos puedan observarse aquellos rasgos característicos de una visión fundante –aún sin gran definición en sus elementos compositivos-, apuntamos a un grado de precisión tal que permita una estructura básica en la cual el trazo principal estará sustentado.

La precisión referida se relaciona con el momento del ejercicio: no es absoluta sino relativa, tiene que ver con las herramientas de "traducción" con las que se develan aquellas características implícitas básicas en cada idea (proporciones, texturas, densidades), la conciencia de estas características y su consecuencia al intento de materializarlas.

De difuso a definido los proyectos atraviesan instancias en las que esta precisión relativa se hace una noción de referencia en cada paso (escala) del sendero hacia la concreción. Refinando y ajustandose en cada etapa proyectual, de alguna manera este pensamiento integrador hace las veces de puente entre idea y proyecto, que concreta el potencial contenido en la visión primigenia.


Ante esta realidad (del taller y fuera de él) reafirmemos los intentos de arquitectura que nacen de raíces profundas, desde una interioridad (conceptual, intuitiva, tectónica) la cual paso a paso va encontrando su concreción (morfológica, material), explicitando, ocultando o sugiriendo - según el caso- su estructura compositiva, y a la vez generando espacialidad en relación al entorno haciéndose uno con este.

En definitiva, intentos en los que las instancias proyectuales procuren expresarse mediante una comprensión sensible que incorpore estructuralmente aquellas ideas fundantes que le otorgan al proyecto de arquitectura lugar y entidad.



Arq. Dimas Gonzalez