Respecto del interés de una
compañera por profundizar sobre el enfoque NO METODOLÓGICO del taller, intentaremos dejar planteado el
tema desde nuestra parte:
Tal vez la cuestión focal pasa xq
el taller no busca imponer metodologías para trabajar, sino q propone modos,
maneras con las cuales aproximarse al ejercicio proyectual, para q todos o una mayoría
pueda expresar aquellas miradas personales q fundan, estructuran y constituyen el proyecto, pero pensando también en la emergencia de posibilidades superadoras a estas maneras básicas (de lo q entendemos debe incorporar y sustentar un ejercicio proyectual en el marco de nuestra pedagogía) con las
q damos inicio a los trabajos .
De forma q estas maneras, estos modos claramente
no excluyen propuestas propias, sino más bien todo lo contrario
promueven incorporar las miradas, visiones q uds alumnos vuelquen dentro del
ámbito del taller –siempre q sean coherentes con el ejercicio en sí-.
Las maneras operan sobre cómo pensar, imaginar, inventar el proyecto una vez plasmadas las miradas
personales sobre la integralidad del ejercicio: ámbito/contexto, programa, y las
lecturas q compondrán estos elementos bajo el criterio proyectual, y será luego la instancia disciplinar la q traduzca, incorpore, complemente y no un
método (falsamente aséptico, acrítico, desintencionado).
Entendemos a esta 'instancia
disciplinar' como la posibilidad
de continuar las lecturas personales hacia el proyecto (las maneras posibles en una textura en un plano ciego de maqueta, las maneras posibles en un dibujo de corte-vista sombreado, las maneras posibles en el grafismo de las proyecciones de una planta baja, etc.), con la conciencia de las
intenciones y cómo estas comienzan a disponerse, ya no como ideas abstractas sino que inician su camino de especificidad como arquitectura potencial.
La instancia intermediaria entre ideas y arquitectura la pensamos desde una cualificación de las
intenciones, donde es el lenguaje, la representación, herramienta con la cual
entender más allá de lo entendible bajo la rigurosa metodología (cualquiera sea
esta, que establece límites, marcos insalvables de acción y recetas
predeterminadas con las cuales actuar).
Esta cualificación es esencial en el camino disciplinar hacia la arquitectura y por tal motivo entendemos la amplitud de miradas, de maneras, baluarte fundamental para q esta cualificación halle su precario sendero desde ideas/miradas/lecturas hasta concreción disciplinar.
Por lo tanto en el taller creemos insoslayable q uds
comprendan al proyecto como subjetividad, opinión, q lleva una carga de arbitrariedades
NECESARIAMENTE, y q estas
arbitrariedades no son malas, ni caprichosas, ya q el proyecto como única respuesta es absolutamente falaz: ya vemos q en el taller surgen múltiples respuestas
y nadie podría seleccionar unánimemente una q sea EL PROYECTO, sino q son aproximaciones, propuestas, intentos por responder de acuerdo a una marco de comprensión
subjetiva, de lecturas casuales, de conocimientos adquiridos, etc.
Lo arbitrario no pasa por la opinión, por la mirada subjetiva sino porque a estas 'arbitrariedades' que conforman 'lo proyectual' les es imprescindible una coherencia propia para expresarse, para constituirse; para q la imaginación creadora que las agrupa, las estructura, las jerarquiza, encuentre un sustento regulador instrínseco q valide al conjunto de elementos arbitrarios como una totalidad posible, inteligible, en definitiva q los organice consecuentemente a las intenciones, miradas, opiniones q le dan lugar a la reflexión proyectual.
Cuando elementos arbitrarios logran constituirse como coherentes, este orden propio se impone sobre lo a priori arbitrario para consolidar la posibilidad de volverse válido en un contexto apropiado, "a pesar" de estar conformado por opiniones, o 'arbitrariedades'. Se vuelven caprichosos cuando no logran alcanzar estos niveles mínimos de coherencia (interna) y contextualidad (relacional).
Nos parece cercana la noción de metáfora como ejemplo posible: en cuanto constituye una invención poética, personal, pero también es preciso comprender aquel contexto donde esta es apropiada, válida.
Estas posiciones nuestras implican entendimientos sensibles a las ideas que los métodos pasan por alto al sistematizar, pasteurizando y homogeneizando sus contenidos primordiales: Cada idea es única aunque tenga infinitas maneras posibles para manifestarse, y hallará su manera desde la comprensión de sí, y no desde comprensiones ajenas, totalizantes q tienden a invisibilizar el sentido ontológico (su razón de ser, su voluntad) q constituye a cada idea/mirada/lectura.
En fin… ¿Q son las ideas sino un
conjunto coherente de lecturas, preguntas y respuestas?
Por supuesto q tienen un orden,
pero ese orden es propio, no es necesario q se ajusten a un orden externo
erigido a priori.
Sintéticamente, la manera del
taller es acompañarlos a descubrir SUS PROPIAS MANERAS y no forzándolos a
MÉTODOS AJENOS al entender de cada uno;
los invitamos a poder desarrollar
comprensiones personales, independientes, con las cuales constituir un cuerpo
de relaciones, lecturas, abstracciones o figuraciones con las cuales CONSTRUIR
ARQUITECTURA, ARQUITECTURA PROPIA, DE USTEDES.
Cabe aclarar q en este abordaje propuesto -a la docencia, a lo disciplinar- no hay una postura o una cuestión de etiquetas, sino una profunda convicción que nos convoca.
Finalmente, somos conscientes q
orientamos los ejercicios con posiciones pedagógicas que inducen a determinadas
reflexiones q consideramos deseables, pero nuestra didáctica no excluye otras
posibilidades que incorporen lo q entendemos fundamentos mínimos q el curso
busca q los alumnos comprendan.
En este sentido nos hacemos cargo q SIEMPRE HAY
INTENCIONES DE FONDO, NO NOS HACEMOS LOS DISTRAIDOS, sino q las explicitamos e
intentamos argumentar nuestra posición sin invalidar las demás posiciones, ni
erigirnos como el faro de la racionalidad.
Sólo compartimos nuestras maneras -con todos aquellos q las quieran conocer- para q se las apropien, y en esta apropiación descubran LAS MANERAS PROPIAS.
Dimas