Wednesday, April 12, 2017

PRIMERAS APROXIMACIONES A LA ESENCIA

En este panel colectivo y como parte de la construcción de la mirada que hacemos de la Quebrada de Humahuaca, subir:
-INSTANCIA CONCEPTUAL de CONSTRUCCION de la MIRADA- después de haber realizado una investigación profunda y profusa sobre el tema, extraer los conceptos que de acuerdo a su mirada sean relevantes y ordenarlos de acuerdo a la importancia que ustedes les asignen de acuerdo a su visión. Osea conceptualizar desde una visión subjetiva y propia, los registros tangibles presentes, en una escala dada por el protagonismo que ustedes interpretan que tiene cada una de ellas. 
-RELEVAMIENTO SENSIBLE (ESENCIA)- Primera aproximación a la esencia del lugar. Desarrollado a partir de una pieza grafica donde desarrollen una abstracción y decodificación de los conceptos que para ustedes son protagonistas. En ésta representación grafica tienen que construir una suerte de "relato" que lleve a entender y comprender profundamente el territorio, su cultura, sus vivencias, las esencias que allí a veces se encuentran ocultas, desde su mirada personal. Lo mismo que en la música, las palabras amontonadas no conforman un libreto, sino el carácter de la melodía es lo que genera y potencia la emoción en los que escuchan. Trabajen de una manera sensible explotando y explorando al máximo las emociones que el territorio nos brinda, siempre a partir de la visión subjetiva dada por su construcción de la mirada, que es lo que le da su propia manera de expresarse.
Esperamos su participación!

VER EN VENTANA COMPLETA

Hecho con Padlet

Wednesday, April 05, 2017

PANEL COLABORATIVO CONCEPTUAL de la QUEBRADA de HUMAHUACA

Este panel colaborativo esta planteado para que puedas poner en él, los conceptos que te parezcan relevantes a partir de la investigación llevada a cabo sobre la Quebrada de Humahuaca. Simplemente hace doble clik en el icono rosa en el extremo inferior derecho y comenzá a escribir en tú espacio.
A modo de ejemplo de lo que pretendemos que uds. vayan sumando a este panel, subimos el concepto de TOPOFILIA con una breve descripción del porqué lo incluimos.
La idea es que en estos días, antes del lunes, podamos completar con muchos conceptos que creamos pertinentes sobre la QUEBRADA de HUMAHUACA y de esta manera sea un trabajo colaborativo entre todos.
VER EN VENTANA COMPLETA


Hecho con Padlet

Sunday, April 02, 2017

LOS COLLAS

Origen

Si bien el origen de los collas es desconocido, se tienen noticias de su existencia al menos desde fines del siglo XII, en el ocaso del Imperio Tiahuanaco, en torno al lago Titicaca, en Bolivia. En el siglo XV el territorio ocupado por los collas habría sido invadido por el Imperio inca, lo cual habría generado una revuelta que habría finalizado con la incorporación de los collas como soldados en la expansión al sur, y a su vez como trabajadores en los nuevos territorios conquistados, particularmente al actual noroeste argentino. En la actualidad, los collas se reconocen como descendientes directos de esa migración forzosa.

 


En general, los collas provienen de varios grupos étnicos originarios. A la población de origen omaguaca, "diaguita" y atacameña, los incas les sumaron grupos de mitimaes principalmente chichas que dieron comienzo al mestizaje que continuó con las encomiendas y traslados poblacionales que efectuaron los españoles.
A fines del siglo XIX, en tiempos de la Guerra del Pacífico, se produce una migración de collas desde el noroeste argentino (Tinogasta y Fiambalá), hacia el terriotorio de algunos valles cordilleranos chilenos de la Provincia de Atacama, la cual viene a sumarse a la existente desde tiempos precolombinos.

Ubicación

Los collas se ubican preferentemente en el noroeste argentino, en las provincias de Jujuy y Salta, y en el norte chico chileno, en la Región de Atacama, en quebradas cordilleranas de las provincias de Chañaral y Copiapó, entre las ciudades de Potrerillos, El Salvador, Diego de Almagro y Copiapó.
Los kollas habrían ingresado a Chile en dos períodos: primero, hacia la etapa final del imperio de Tiwanaku, en el siglo X; una segunda migración se produce desde el noroeste argentino y coincide con la Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX. Llegaron en su mayoría de Tinogasta y Fiambala, con un mayor ritmo migratorio entre 1880 y 1890. En la actualidad, el territorio ocupado por este pueblo comprende la precordillera y Cordillera de los Andes, y parte del altiplano de las provincias de Chañaral y Copiapó en la III Región. Sus deslindes más importantes son: la Quebrada de la Encantada por el norte y el río Copiapó por el sur, área en la cual su hábitat trashumante se desplaza entre los 2.000 y 4.000 metros de altura. Características del paisaje: Poseen un paisaje árido y seco, con heladas en altura y lluvias estacionales .aprovechan la fertilidad de las tierras precordilleranas para cultivar legumbres. Su principal abastecimiento de agua es el rió Copiapó
En Chile, los primeros collas comenzaron a migrar desde el noroeste argentino y el sur de la puna atacameña. Se supone que lo hicieron en dos períodos, el primero fue en el siglo X hacia el final del Imperio de Tiwanaku. La segunda migración se produce a fines del siglo XIX, desde el noroeste argentino (Tinogasta y Fiambalá) en tiempos de la Guerra del Pacífico.
Constituyen comunidades cerradas, los matrimonios sólo se producen entre ellos.

Demografía

De acuerdo a los censos efectuados en Argentina (2004) y Chile (2002), la población de origen colla asciende aproximadamente a las 39.046 personas, la mayor parte de los cuales habita en territorio argentino. En el noroeste argentino, en las provincias de Salta y Jujuy, la población colla es de 30.019 personas, mientras que en la ciudad de Buenos Aires, incluyendo los 24 partidos del Gran Buenos Aires, la población coya es de 5.829 personas, dando un total de 35.848 personas pertenecientes a la etnia colla en la Republica Argentina. Por su parte en Chile, según el Censo 2002, existen 3.198 Kollas.
La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo kolla 53.106 personas en las provincias de Salta y Jujuy. De los cuales 33.299 residen en comunidades. En la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires se autorreconocieron 10.829 kollas. En todo el país se autorreconocieron 70.505 kollas, 33.629 viviendo en comunidades.

Idioma

Los collas argentinos y chilenos actualmente utilizan en general, como primera lengua al castellano, siendo menor el número de los hablantes quechua o aimara, hablados casi exclusivamente entre los emigrantes bolivianos. Muchos collas han emigrado al Gran Buenos Aires, así como a muchas otras ciudades.
Según el antropólogo Mario Rabey, aun cuando su lengua nativa ha sido en gran parte eliminada y muchos de sus restantes rasgos culturales transformados, han persistido los principales núcleos socioculturales tecnoeconómicos, ideológicos y, en menor medida, de organización social. Pero la integración de estos grupos en el interior de sistemas sociales mayores y más complejos se produjo desde tiempos relativamente tempranos, todavía anteriores a la conquista de su territorio por parte de los invasores españoles. En efecto, los territorios andinos del noroeste de Argentina habían sido uno de los objetivos de las últimas fases de expansión del Imperio Incaico, el Tawantinsuyo, del cual formaban parte a la llegada de los conquistadores españoles.

Cultura

A pesar de la aculturación sufrida debido a la acción colonizadora, aún practican algunos de sus rituales y mantienen otras formas culturales como la minga, antigua forma de cooperación; el serviñakuy o prueba de pareja y rituales vinculados al culto de la tierra: la Pachamama, señalada o marcación de animales, apachetas o descanso de viajeros, entierro y desentierro de pucllay o kacharpaya (carnaval), chaya y chayar (beber) y corpachada (dar de comer a la tierra); Tinkunakuy, topamientos o encuentros de compadrados, musiqueros, parcialidades o comunidades.
El vestido masculino era una especie de túnica corta, hasta las rodillas, y sin mangas, llamada ucu; tenía unas franjas que la decoraban en el pecho y en la cintura. Como prenda íntima , llevaban una especie de taparrabos.
Las mujeres usaban una vestimenta que envolvía su cuerpo desde las axilas hasta el tobillo, con una tela rectangular que sujetaban encima de los hombros y la que se ceñían a la cintura mediante una faja adornada, llamada chumbi. De calzado usaban las ojotas.

FUENTE:PUEBLOS DE MI ARGENTINA
http://miargentinablogspotcom.blogspot.com.ar/2010/11/los-collas.html

Friday, March 31, 2017

PENSAR EL TERRITORIO: LA QUEBRADA DE HUMAHUACA

De el texto Algunos elementos para la formulación de un proyecto territorial
Lic. Estela Noemí Cañellas
Universidad Nacional de General Sarmiento. Buenos Aires. Argentina
En 2003, la UNESCO asigna la Categoría “Paisaje Cultural” a la Quebrada de Humahuaca (QH), localizada en la Provincia de Jujuy, ponderando sus valores naturales y culturales. Se trata del valle del río Grande –de 155 km aproximados de longitud- delimitado por dos cordones montañosos donde habita una población cercana a los 30.000 habitantes. Importantes cambios recientes interpelan a una amplia gama de programas e instrumentos de planificación y gestión que, desde diferentes ámbitos y sin coordinación, intentan promover transformaciones.
En lo contextual, en la Quebrada se registra una fuerte tensión entre el compromiso asumido ante UNESCO de preservar el patrimonio y la oportunidad representada por un escenario económico favorable que se abre luego de la crisis de 2001 y que contribuyó al crecimiento del turismo, en un medio signado por una mayoría de hogares con necesidades básicas insatisfechas. Además, una multiplicidad de programas sociales de nivel nacional que se fue desplegando con posterioridad al 2003, ayudó a evitar las migraciones a las grandes ciudades –que estaban por detrás del decrecimiento poblacional- “fijando la población” en el lugar, mejorando los niveles de vida, es decir, dando lugar a importantes transformaciones sociales y espaciales.
En efecto, los cambios en las tipologías edilicias y en los usos, la extensión del tejido urbano residencial, las transformaciones en los patrones de producción agrícola, son algunos de los factores que estuvieron por detrás de las configuraciones territoriales y que operan como “contexto” de este estudio.
LA GESTIÓN DEL ÁREA PATRIMONIALIZADA
Como se registra en estudios anteriores (Catenazzi, Cañellas y Potocko, 2011; Castro y Zusman, 2011), luego de la Declaratoria, se han elaborado distintos instrumentos de planificación que resultan de la multiplicidad de políticas superpuestas que ponen de relieve algunas de las lógicas que operan en el territorio. Desde ahí, se plantea la necesidad de conocer cuáles son los organismos que formulan proyectos para el Sitio y cuáles son las propuestas que algunos incluyen para gestionarlo; identificarlos y clarificar sus competencias es indispensable a la hora de reflexionar sobre su capacidad de acción. Tal como plantea Sabaté Bel (2010, 2006, 2005), desde una visión proyectual, para gestionar el legado patrimonial de manera que contribuya no sólo al desarrollo local, sino también a reforzar la identidad y autoestima local, un proyecto territorial necesita involucrar tanto a los representantes de los distintos niveles de gobierno presentes en el área, como a la sociedad civil. Coincidentemente, desde las políticas públicas también se postula que la promoción de regiones postergadas requiere optimizar recursos con la concurrencia de todos los niveles del estado y de la sociedad para gestionar estratégicamente los territorios (Lemoine y Sarabia, 2001). Por lo tanto, se trata de construir conocimiento institucional, ¿qué organismos operan en la Quebrada de Humahuaca?, ¿a qué escala?, ¿qué proponen?
La gestión de la QH presenta desafíos de gestión específicos y únicos en nuestro país por la complejidad que le otorga ser un territorio atravesado por distintas lógicas que no siempre se presentan articuladas; al menos tres son de interés de este estudio: la que opera por su condición de Sitio UNESCO; la que impone su conformación jurídico administrativa y de competencias; y la que resulta de los múltiples organismos de distintos niveles y sectores que piensan e intervienen en su reconfiguración física e institucional. Dar cuenta de esta complejidad es un insumo fundamental para desarrollar cualquier proyecto que tenga como finalidad transformar ese territorio para que aporte tanto al desarrollo local, como a la preservación del legado patrimonial. Por lo tanto, un expediente territorial que se constituya en un insumo para encarar un proyecto territorial, además de considerar aspectos físicos, no puede dejar de abordar los contextos institucionales.
En principio, la definición del área patrimonializada de la Quebrada de Humahuaca y su postulación como Sitio UNESCO surge desde una iniciativa provincial que resultó avalada tanto por el nivel nacional, como por un organismo internacional a través de la Inscripción en la Lista de Patrimonio de la Humanidad (Catenazzi, Cañellas y Potocko, 2011). El compromiso asumido la convierte en una región que por su particularidad requiere una gestión diferenciada; se trata de una región isla (Benedetti, 2009). Como en todo Sitio Paisaje Cultural, la distinción compromete necesariamente a desarrollar un Plan de Manejo como herramienta para “planear la promoción y significado del mismo”, lo que “Implica atender de manera integral y participativa todos los aspectos relacionados con el lugar” (Rigol Savio, 2004:40), considerando además su articulación con otros planes desarrollados para el Sitio. En este punto se plantea -como ocurre en general con otros sitios UNESCO con las particularidades de sus distintas escalas- el dilema sobre el diseño del organismo que llevará adelante dicho plan. Esto hace referencia tanto a su grado de autonomía, como a los recursos que se le atribuyen, así como también a su forma de articulación con las estructuras político administrativas.
Todas estas variables dan lugar a distintos diseños (Coulomb, 2001), por lo que más adelante se analizarán las propuestas contenidas en diversos planes para resolver la conformación e institucionalización del organismo administrador del Sitio, un compromiso asumido en el Plan de Gestión. El Sitio actualmente está a cargo de la Unidad de Gestión, organismo dependiente de la Secretaría de Turismo y Cultura que elaboró dicho Plan.
Ahora bien, ¿cuáles son los condicionamientos que impone el marco jurídico a la institucionalización de una región? Por un lado, la Constitución Nacional habilita la conformación de regiones5, pero no les atribuye la posibilidad de poseer gobierno propio, aunque sí admite la alternativa de otorgarle funciones con poder vinculante en sus jurisdicciones (Lemoine y Sarabia, 2001). Por lo tanto, queda abierta la posibilidad de que el liderazgo de una región supramunicipal pueda ser ejercido tanto desde el nivel provincial, como a través de la conformación de entes intermunicipales con mayor o menor grado de articulación entre niveles.
Por el otro lado, hay múltiples competencias atribuidas al nivel municipal. En la Quebrada de Humahuaca los gobiernos locales con jurisdicción en el territorio tienen varios atributos en materia territorial que deberían ser consideradas para la conformación del organismo de gestión patrimonial del Sitio. En la provincia de Jujuy, los municipios y comisiones municipales poseen las referidas a la planificación y ordenamiento de sus territorios. Justamente, la Constitución provincial de Jujuy (Art. 189) les otorga a los municipios la competencia para la planificación, gestión y ejecución del desarrollo y ordenamiento urbano y además, los consagra como los agentes naturales para la ejecución de planes y objetivos formulados desde el nivel provincial. La Ley Orgánica de Municipios, por su parte, les asegura la competencia para delimitar los cascos urbanos de las ciudades y pueblos, para ejercer las potestades en materia de urbanismo conferidas por la Constitución. Además, tienen las atribuciones para celebrar convenios con otros municipios y con entes públicos para diversos fines, entre ellos “para el fortalecimiento de las relaciones y la complementación intermunicipal, promoviendo la concertación y el desarrollo de las distintas regiones y zonas de la Provincia” (Ley N° 4466). En ese sentid o, estarían habilitados para conformar una región intermunicipal. Por lo tanto, se puede sostener que en primera instancia, son los municipios quienes operan en el territorio bajo su jurisdicción llevando adelante sus propias agendas territoriales, avalados por la normativa y por su legitimidad política.
No obstante, existen otros organismos que intervienen desde distintos niveles jurídico-administrativos a través de una multiplicidad de planes con distintos objetos y objetivos. En 2009, se presentó el Plan de Gestión Quebrada de Humahuaca Patrimonio Mundial6, que propone articular acciones con otros instrumentos elaborados por instancias provinciales y nacionales o en el marco de políticas públicas de nivel nacional (PG: 2009:126)7. Asimismo, se han formulado otros planes no incluidos –y que no contemplan- el Plan de Gestión8. Cada uno tiene un sesgo particular signado por intereses sectoriales y por la escala a la cual planifican. A los efectos de dar cuenta de ellos, proponemos dos grandes conjuntos. Por un lado, cabe referirse a los que tienen por objetivo el desarrollo turístico y por el otro, a los que apuntan –desde el ordenamiento territorial- a la provisión de infraestructuras y equipamientos. En el primer grupo, cabe consignar el Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable 20169, de nivel nacional, y el Plan de Desarrollo Turístico Sustentable de la Provincia de Jujuy10. En el segundo, podríamos considerar el Plan Estratégico Territorial 1816-2016 Argentina del Bicentenario11, de nivel nacional, y su contraparte provincial, el Plan Estratégico Territorial Jujuy 2006/201612, a los que se suma el Programa de Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente13, desarrollado a nivel de la región Quebrada y Puna, como primer paso a la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial de la Provincia, en el marco de la Iniciativa para la Integración Regional Sud Americana.
En todos esos documentos se plantean denominadores comunes en cuanto a las problemáticas de la región y a la necesidad de impulsar el desarrollo local en base a una gestión sustentable de los recursos patrimoniales, para lo cual las infraestructuras y el desarrollo de servicios para los turistas son señalados como claves, considerando los valores y la ubicación estratégica de la QH. Asimismo, se pondera la necesidad de conciliar el desarrollo de infraestructuras y actividades económicas y culturales con el compromiso asumido con UNESCO. Por esto último, algunos de los planes provinciales centran su preocupación en la necesidad de implementar un organismo específico, capaz de articular los distintos proyectos destinados a gestionar el desarrollo local y la evolución territorial del paisaje cultural protegido.
Es así que, el Plan de Desarrollo Turístico Sustentable y el Programa de Ordenamiento Territorial diseñan un organismo específico para actuar a nivel del Sitio Patrimonial en línea con los compromisos asumidos con UNESCO en el Plan de Gestión, aunque con distintas conformaciones y competencias. En estas distintas conformaciones está en juego el “tablero de comando” para coordinar las acciones sobre el Sitio.
PROYECTOS PARA EL TERRITORIO
¿Cómo se construye la identidad de un territorio? Esta es una pregunta que sobrevuela algunos textos que dan cuenta del rol de las representaciones gráficas en la construcción del territorio (Novick y otros, 2011) y de las propuestas territoriales que resultan de los instrumentos de planificación (Novick, 2007). En esa línea, se sostiene que por detrás de cada uno de los planes elaborados hay ideas sobre la identidad del territorio que conviene conocer, y por lo tanto es necesario relevar la diversidad de propuestas formuladas. Con ese objetivo, se han recopilado y organizado en relación a sus “objetos” en su rol de nodos, hitos o itinerarios, según la clasificación sugerida por Sabaté Bel (2005:25).
En cuanto a los “nodos”, es decir los proyectos que se presentan como puerta, accesos o espacios regionales, se plantearon varias alternativas. Desde el PDTSJ se propusieron cuatro portales que a la manera de los monumentos clásicos signan las rutas de acceso a la QH, marcando “lo que está afuera” y “loque está adentro”. Las localizaciones previstas se sitúan al sur en Volcán, al norte en Tres Cruces, al oeste en Purmamarca y al este en Santa Ana (PDTSJ, 2006:43; 50). Si bien no se materializaron todos ellos, en Volcán se configuró una suerte de puerta de acceso en el Centro de Interpretación promovido por la Secretaría de Turismo y Cultura provincial y en la feria artesanal regional, que tienen sus sedes en edificios históricos recuperados. El concepto de portal, que fue también motivo de un concurso de diseño convocado desde la misma Secretaría (Figura 4), da cuenta de una idea más amplia que intenta asociar las puertas con equipamientos que ofrecen servicios al turismo -gastronómicos, artesanías, sitios de interpretación- y a nivel simbólico marcan los accesos regionales. Esos “nodos” –a la vez materiales y centros de servicios- se reencuentran, reformulados y con algunas superposiciones, entre las propuestas del POT, donde se plantea
un proyecto de equipamiento para el servicio a los turistas con características de nodo. En esa orientación, el modelo de gestión del área patrimonial imagina la creación de un Parque Regional Inteligente de Turismo y Cultura, en Hornillos “un gran espacio natural acondicionado funcionalmente para transmitir cultura e información” (POT, 2010:76). El parque operaría como un centro regional donde se concentra la infraestructura de equipamiento y servicios adecuada para el turismo nacional e internacional. Junto con hoteles y restaurantes se diseñaron lineamientos para un centro de convenciones, museos y salones de exposición de artesanías. Para llevarlo a cabo, la idea era lograr una gestión público-privada en torno de los beneficios del turismo, compartida entre los municipios, las comunidades locales y los empresarios (POT, 2008:71-72; 76-77). Finalmente, otros equipamientos que actuarían también como nodos, por su condición de centro de trasbordo, son las terminales de ómnibus para Tilcara y Purmamarca, asimismo como el nodo multimodal Volcán (PETJ, 2007:29-30; 1).
En otra clave, la Quebrada de Humahuaca es objeto del diseño de una gran cantidad y variedad de circuitos
a considerar. Efectivamente, en el PFETS aparecen mencionados itinerarios que configuran circuitos turísticos más amplios. Se trata, por ejemplo, de las travesías Humahuaca-Parque Nacional Calilegua; Humahuaca-Orán; de las Salinas; Ruta 9 y Circuito transfronterizo Paso de Jama-Atacama (PFETS, 2005:92-95). Y, en el interior de la Quebrada, muchos de los circuitos están condicionados por las infraestructuras de acceso que se abren dentro de una compleja geografía como se visualiza en el PETJ.
Tal es el caso del acceso regional Quebrada-Calilegua (Rutas 73 y 83) que forma parte de una de las  travesías del PFETS. Este acceso, conecta la QH con Santa Ana, uno de los pueblos donde, recordemos, el PDTSJ proponía construir uno de los portales de acceso. Puede ser también mencionada, en ese carácter, la ruta 73 que unirá Humahuaca con Coctaca, localidad con importante yacimiento arqueológico y antiguas terrazas de cultivo a los que ahora se accede sólo por un complicado camino de tierra o la ruta provincial 13. Esta ruta comunicará Hipólito Hirigoyen (Iturbe) con Abra del Cóndor -límite con Salta a 4.000 metros de altura- que permite la conexión con el sitio turístico por excelencia que es Iruya, también en Salta (PETJ,2007:30;5; PET,2008:24). Por su parte el POT puso singular empeño en el rescate de las antiguas rutas transversales que naciendo entre Huacalera y Humahuaca permitían llegar al occidente mediante la Quebrada de Yacorite y al oriente, atravesando la Quebrada de Calete y las abras de Cianzo y Zenta (POT,
2008:12).
La rehabilitación del ferrocarril que unía San Salvador de Jujuy con La Quiaca es uno de los proyectos reiterados en varios documentos como el POT, el PET y el PETJ. Pero es sobre todo, el eje central del POT que presenta los estudios relacionados con la traza ferroviaria, donde además de valorar sus implicancias en cuanto a conectividad, se alude al proyecto como una alternativa turística que aportaría un nuevo paisaje en movimiento (POT, 2010:3). Esta obra, conjuntamente con la rehabilitación de sus estaciones históricas podría considerarse en términos del itinerario, más relevante para el desarrollo de la Quebrada de Humahuaca.
Asimismo, también en el POT se pueden reconocer iniciativas que promueven la valoración de recursos naturales y culturales que pueden transformarse en potenciales hitos de un futuro proyecto territorial que se alimente, además, de relatos y narraciones que le dan sentido. En esa línea, en torno de las unidades de paisaje, se efectúa una descripción detallada de fenómenos singulares tales como las geoformas, las variaciones cromáticas, los dibujos de los cursos de agua o las características de la vegetación dominante.
En cada una de las unidades de paisaje, se van identificando aquellos rasgos identitarios que además, constituyen los componentes del paisaje cultural. Así, en Volcán, se ponderan las zonas agrícolas; en Purmamarca, además del pueblo en sí se valora su iglesia colonial o el algarrobo centenario; en Maimará el foco se coloca en las reminiscencias históricas del complejo colonial Posta de Hornillos o las acequias y canales que permiten los cultivos de flores y hortalizas; en Tilcara se trata del prehispánico Pucará al igual que el de Campo Morado que se vincula con Los Amarillos-Yacorite. En esa misma lógica, la plantación de sauces de Muyuna, los cultivos de Uquía-Huacalera, los monumentos de Humahuaca, etc. (POT, 2010:8- 14). Esos recursos que se van rescatando operan además como hitos de los circuitos turísticos.
En esta breve presentación de materiales, es posible identificar la cantidad de proyectos nuevos y de iniciativas proyectuales que se proponen, asegurar las infraestructuras de servicios y poner en valor los relevantes recursos patrimoniales y naturales, que a su vez, son objeto de estudio y acción desde distintos niveles de gobierno. Algunos de ellos, como los planes de turismo, intentan recoger la mirada de los diversos niveles de gobierno y sectores involucrados, públicos y privados; otros, como los planes estratégicos, elaboran propuestas que no siempre registran las particularidades del territorio, las propias asociaciones de vecinos también promueven iniciativas al igual que los residentes o los programas públicos que de modo silencioso van proyectando el territorio. Es sobre esa base que, desde nuestra perspectiva, debería iniciarse un proceso proyectual que involucre e integre y propicie un proceso colectivo.

Thursday, March 30, 2017

PAISAJE [CULTURAL] Y NATURALEZA

DEL TEXTO: TERRITORIO, TURISMO Y DESARROLLO SUSTENTABLE EN LA QUEBRADA DE HUMAHUACA
Paisaje y naturaleza al servicio de la práctica turística
Lucila Salleras*
Universidad de
Buenos Aires – Argentina

Es preciso tener en cuenta que tanto naturaleza como paisaje son conceptos polisémicos que con el correr del tiempo han migrado de una disciplina a otra adoptando diversos significados (Reboratti,2000). De acuerdo con Aliata & Silvestri (1994), el paisaje debe ser entendido en perspectiva histórica teniendo en cuenta la intercambiabilidad de términos que ha generado su desdibujamiento desde la segunda mitad del siglo XIX hasta su consecuente devaluación. Estos autores señalan que la historia del paisaje es una historia de miradas que aparece como paradigma de ciertas formas de lectura de la realidad, que se van perdiendo o cambiando con el tiempo y de una aspiración –nunca alcanzada de una armonía mítica entre el hombre y la naturaleza que se habría perdido con la modernidad.

La idea de paisaje supone un escenario y un espectador. El espectador deposita una serie de valores en el escenario y una serie de técnicas desarrolladas para representarlo o construirlo según su propia mirada. Por lo tanto, la construcción estética del paisaje resulta de la separación del sujeto con respecto al objeto y la construcción de este de acuerdo a los valores impuestos por el sujeto (Aliata & Silvestri, 1994).
¿Cualquier espacio puede ser considerado un paisaje? Según estos autores se trata siempre de un espacio exterior que se construye a partir de una relación entre el interior humano (material y simbólico) y un exterior que originalmente fue, o pretendió ser, la naturaleza entendida como la calidad y carácter esenciales de algo. Sin embargo, “la naturaleza” no puede ser considerada sólo “como algo que existe “ahí afuera” – en la vida de las plantas, el comportamiento de los animales o la pauta de los vientos y las corrientes oceánicas- sino también dentro de nuestros mundos mentales y nuestro conocimiento histórico” (Arnold, 2001: 16). La “naturaleza” es lo que la cultura designa como tal (Corboz, 2001).
 
De acuerdo con Simmel (1986: s/d) la naturaleza es la unidad de un todo, “Si designamos algo real como naturaleza entonces mentamos, o bien una cualidad interna, su diferencia frente al arte y lo artificial, frente a lo ideal y lo histórico o bien el hecho de que debe valer como representante y símbolo de aquel ser-global”. Por lo tanto, para este autor la naturaleza no puede pensarse en “trozos” por que es la unidad de un todo. No así el paisaje el cual supone un recorte, la selección de una parte de esa naturaleza por el hombre. Esa selección de la naturaleza esta atravesada por un determinado punto de vista por lo cual habrá múltiples formas de representar un paisaje.
En consonancia con lo planteado por Simmel respecto a la noción de paisaje, para Nogué (2007:378) éste “es a la vez una realidad física y la representación que nos hacemos de ella; la fisonomía externa y visible de una determinada porción de la superficie terrestre y la percepción individual y social que genera; un tangible geográfico y su representación intangible. Es, a la vez, el significante y significado, el continente y el contenido, la realidad y la ficción”.
Dicho esto, cabe señalar que la noción de paisaje surge en la modernidad a partir de una determinada idea de naturaleza que comienza a prescindir de Dios para encontrar sentidos internos a ella. Aliata & Silvestri (1994:15) siguiendo a Simmel, señalan que la percepción de valores en la naturaleza sólo fue posible a partir de que el hombre comenzó a dominarla y fue en ese proceso de creación de una segunda naturaleza que éste se volvió nostálgico hacia la idea de naturaleza original.
En esta noción de paisaje como construcción y creación del hombre (lo que se podría llamar una segunda naturaleza) la arquitectura jugó un rol primordial desarrollando la idea del diseño y construcción de jardines en diferente escala, lo cual supone una acción concreta para inventarlo (Reboratti, 2000). Tal es así que la construcción del paisaje moderno surge desde la ciudad (así como también las nociones de territorio, medio, naturaleza) y aparece estrechamente relacionada con el dominio material de ésta sobre el campo y con el deseo de un retorno a la naturaleza.
 
No obstante, más allá de este anhelo de un retorno a la naturaleza y su lugar predominante en la construcción y representación de los paisajes, ya a principios del siglo XX se hablaba de paisaje industrial y urbano. Además, hace unos años ha empezado a acuñarse con más fuerza la noción de paisaje cultural intentando dar cuenta de la relación histórica y cambiante entre el hombre y su ambiente natural.
Ahora bien, en 1992 la UNESCO incorporó la categoría de paisaje cultural en la guía operativa para la implementación de la Convención de Patrimonio Mundial. De esta manera, la Convención se transformó en el primer instrumento jurídico internacional para identificar, proteger, conservar y legar a las generaciones futuras los paisajes culturales de valor excepcional (Rössler, 1998). Una vez instalada en la agenda internacional la importancia de preservar el paisaje como un componente fundamental del patrimonio natural y cultural de los pueblos, en el año 2000, los estados miembros del consejo de Europa hicieron lo suyo y crearon el Convenio Europeo del Paisaje. El convenio hace hincapié en que “el paisaje desempeña un papel importante de interés general en los campos cultural, ecológico, medioambiental y social, y que constituye un recurso favorable para la actividad económica y que su protección, gestión y ordenación pueden contribuir a la creación del empleo” (Convenio Europeo del Paisaje, 2000: 1)
Zusman (2009: 213-214), basándose en Santos (1996), señala que “el criterio de patrimonialización de la UNESCO se torna en una norma que acaba dando a ciertos sitios la forma de paisajes culturales. Esta norma, a través de la forma que genera, permite dirimir ciertos conflictos por el uso del espacio al promover la inversión turística en estos ámbitos. La UNESCO, se ocupó de dejar en claro este vínculo entre norma (criterio de patrimonialización), forma (paisaje cultural) y capital (turístico)”. De esta manera, el paisaje cultural entra al mercado a través de la práctica turística y paralelamente dicha práctica lo convierte en mercancía (Zusman, 2009).
 
El primer sitio declarado Paisaje Cultural por la UNESCO en la Sudamérica Continental fue la Quebrada de Humahuaca. Los integrantes del Comité de Patrimonio Mundial calificaron al paisaje como un “sistema patrimonial de características excepcionales”, itinerario cultural de 10.000 años del llamado Camino del Inca (Dictamen ICOMOS, 2003). Según la UNESCO hay tres categorías para la definición de paisajes culturales: 1) paisajes claramente definidos, diseñados y creados intencionalmente por el hombre (jardines y parques); 2) paisajes evolutivos (u orgánicamente desarrollados) resultantes de condicionantes sociales, económicas, administrativas, y /o religiosas, que se han desarrollado conjuntamente y en respuesta a su medio ambiente natural (éstos se dividen en dos subcategorías: paisaje fósil / relicto y paisaje continuo en el tiempo); 3) paisaje cultural asociativo de los aspectos religiosos, artísticos o culturales relacionados con los elementos del medio ambiente (Guía Operativa para la Implementación de la Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO). Dentro de la clasificación señalada, la Quebrada es considerada como paisaje evolutivo (u orgánicamente desarrollado) resultante de condicionantes sociales, económicas, administrativas y/o religiosas, que se han desarrollado conjuntamente y en respuesta a su medio ambiente natural.
En la postulación de la Quebrada de Humahuaca como Patrimonio de la Humanidad (2002), el paisaje natural y cultural es presentado como uno de los recursos primordiales del sitio, como un elemento de contemplación y admiración visual de la forma territorio. Éste es a la vez promocionado por agencias de turismo y por el propio gobierno provincial como atractivo turístico. Por lo tanto, muchos de los discursos que se construyen en torno al mismo están atravesados por una visión mercantilista. La naturaleza es representada como elemento mítico y los hombres que allí habitan forman parte de esa naturaleza.

Como señala Troncoso (2009b), la caracterización de la cultura andina de la Quebrada se realiza muchas veces en contraste con la sociedad occidental y con el presente. En esas formas de caracterizar y promocionar a la Quebrada como lugar turístico - que puede verse en videos de promoción turística, folletos y publicidades- muchas veces se termina trasmitiendo una imagen atemporal y arquetípica del territorio y donde ese paisaje cultural que se supone en constante construcción se petrifica en una imagen estereotipada de la Quebrada y sus pobladores.
 

Por consiguiente, frente a esas caracterizaciones que trasmiten una visión romántica y estática de la cultura y paisaje quebradeño, en el Plan de Gestión de la Quebrada Humahuaca (2009) se menciona que a fin de “…evitar acciones que tiendan a momificar el estado original del sitio. La dinámica evolutiva planteada debe continuar de manera que el hombre de la Quebrada pueda convivir con los cambios de vida actual, siempre que se preserven y conserven los rasgos identitarios y los valores por los cuales la Quebrada de Humahuaca fue reconocida como Patrimonio Mundial” (Secretaría de Turismo y Cultura de Jujuy, 2009:116).
En la Propuesta de Inscripción de la Quebrada como Patrimonio Mundial se describe el paisaje haciendo referencia a un medio natural y cultural ordenado y armónico: “En la conformación de los poblados, de los entornos y del paisaje en general, se conjugan la geografía, las etnias que la habitan y las corrientes culturales que las animan” Arquitectura y urbanismo, paisaje y medio, se articulan formando un paisaje excepcional (Propuesta para la Inscripción a la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, Quebrada de Humahuaca. Un itinerario de 10.000 años, Jujuy, 2003). Troncoso (2009b) señala que suele revalorizarse la relación armónica que el mundo andino tiene con su medio ambiente en oposición a como esta relación se da en ámbitos urbanos.
Como señala Lopo (2007: 24) “El progresivo exilio de sentidos, la simplificación de las pluralidades y la mercantilización de los paisajes, los construye como espacios descargados de su vitalidad y destruye -muchas veces- aquello que pretende distinguir y revalorizar”. Frente a esta preponderancia del valor de exhibición de los bienes culturales por sobre su valor cultural, representantes de pueblos indígenas señalan que se esta dando una “desculturalización” del patrimonio y una “banalización de su historia” a costa de su explotación turística. Reclaman que no quieren verse ilustrados como hace quinientos años, en una historia monolítica, simplificada y estereotipada, dado que tanto ellos como sus tradiciones han cambiado.


En la denominación de la Quebrada de Humahuaca como paisaje cultural hay una recuperación de la dimensión cultural e histórica del paisaje a partir de la cual se destaca el vínculo entre el hombre y la naturaleza. Sin embargo, su mercantilización produce muchas veces un relato místico de la naturaleza y la cultura, silenciando los procesos históricos de lucha y conflictos por el patrimonio y territorio quebradeño.
En función de lo señalado hasta aquí, cabe reflexionar acerca de la necesidad de pensar el desarrollo sustentable teniendo en cuenta todas sus aristas. Es decir, en el que además de garantizarse la sustentabilidad ambiental, económica y social se trabaje también en el respeto de los aspectos simbólicos – culturales que constituyen a un territorio, sin caer en una folklorización del mismo.

 

recomendamos leer la totalidad del articulo en http://www.scielo.org.ar/pdf/eypt/v20n5/v20n5a09.pdf

LA QUEBRADA DE HUMAHUACA: Patrimonio natural y cultural de la humanidad


Tuesday, March 28, 2017

EL PATRIMONIO DE LA QUEBRADA DE HUMAHUACA

Fragmento de texto de:
Cuad. Fac. Humanid. Cienc. Soc., Univ. Nac. Jujuy  n.18 San Salvador de Jujuy mayo 2002
Patrimonio cultural y desarrollo sostenible en la quebrada de Humahuaca. Potencial y perspectivas
María Isabel Hernández Llosas *
leer texto completo en:
EL PATRIMONIO DE LA QUEBRADA DE HUMAHUACA
Se ha elegido a la Quebrada de Humahuaca, dentro del conjunto de riquezas naturales y culturales que presenta al Provincia de Jujuy, por las siguientes razones:
1) La Quebrada de Humahuaca es una unidad desde el punto de vista geomorfológico, geográfico y ambiental, con características propias y distintivas, así como con límites definidos y reconocibles desde esas tres variables.
2) Presenta una larga historia de ocupación humana, que comienza hace más de 10.000 años y muestra un desarrollo local continuo hasta la actualidad, lapso durante el cual se observa una dinámica relación entre las comunidades humanas y este medio ambiente natural específico.
3) Las comunidades humanas que actualmente viven en el lugar son las herederas de este pasado, mantiene prácticas culturales tradicionales y en general poseen un sentido de identidad y pertenencia.
4) La ubicación de la Quebrada de Humahuaca, con excelentes vías de acceso, sumado al atractivo que ofrecen sus bellezas naturales, hacen que la misma reciba un gran caudal de visitantes, lo que por una parte, resulta en un peligro potencial para la conservación de los bienes culturales y naturales y, por la otra, una oportunidad para implementar políticas de administración del patrimonio adecuadas para planes de desarrollo de la zona.
El "Paisaje Cultural Continuo" de la Quebrada de Humahuaca
Si se toman en cuenta las definiciones presentadas en el acápite anterior, la Quebrada de Humahuaca puede definirse como un "paisaje cultural continuo" de acuerdo con las citadas categorías establecidas por UNESCO, ya que:
- Hay evidencias tangibles de obras combinadas de la naturaleza y la humanidad
- Estas obras son ilustrativas de la evolución de las sociedades humanas y sus asentamientos a través del tiempo, bajo la influencia de constricciones físicas y oportunidades presentadas por el medioambiente y de sucesivas fuerzas culturales, económicas y sociales, internas y externas.
- Estas obras son representativas de una región geo - cultural bien definida.
- Estas obras son ilustrativas de los elementos culturales esenciales y distintivos de esta región.
- Estas obras reflejan técnicas específicas de un uso sustentable de la tierra y de su variación a través del tiempo, dentro de un sistema económico de patrón tradicional
- Hay evidencias de la relación espiritual específica con la naturaleza que las poblaciones pasadas y presentes han tenido a través del tiempo hasta la actualidad, mostrando una gran continuidad cultural.
- Este Paisaje Cultural Continuo se ha desarrollado hasta su forma presente por asociación con y en respuesta a su medio ambiente natural.
- El mismo retiene un activo rol social en la sociedad actual estrechamente asociado con un modo de vida tradicional.
- El proceso de evolución está aún en desarrollo.
- Muestra evidencia material significativa de esta evolución a través de tiempo.
- Representa la totalidad del Paisaje Cultural e incluye el rango total de los valores naturales y culturales contenidos en el Paisaje.
Los "valores" y la "significación" de este Paisaje Cultural Continuo pueden definirse como:
1. Estéticos (teniendo en cuenta las obras de la naturaleza y de la humanidad representadas).
2. Artísticos (considerando las obras tangibles e intangibles de las comunidades).
3. Científicos (referidos tanto a la información geológica, geográfica, arqueológica, histórica, antropológica, sociológica, etc. que las investigaciones científicas han brindado y pueden brindar en el futuro).
4. Simbólicos y sociales (en relación a la significación y valoración específica que distintos grupos hacen de este patrimonio).
El Paisaje Natural de la Quebrada de Humahuaca
La Quebrada de Humahuaca se ubica en el área andina centro sur, en el tramo sur de la Cordillera Oriental. Nace en sector norte de la Puna argentina y desemboca en las selvas occidentales, de manera tal que es un vector de conexión entre las tierras altas con las bajas. Se caracteriza por presentar un ambiente muy diferente a los de la Puna y de las Selvas Occidentales, tanto por la topografía como el clima y la biota, así como por las características de la red hidrográfica, dominada por el río Grande que discurre por la misma.
El ambiente quebradeño comienza como tal en las nacientes de la Quebrada de Humahuaca a 4.000 m.s.n.m. y termina a unos 1900 m.s.n.m., donde comienza el ecotono, a partir del cual el río Grande continúa su curso hacia el sur hasta penetrar en las Selvas Occidentales, para desembocar finalmente en el río Pilcomayo, tributario de la cuenca del Plata. El total del trayecto de la Quebrada de Humahuaca es de 166 km.
La historia geológica de la Quebrada muestra que su origen es una cuenca paleozoica que fue elevada durante el Mioceno, Plioceno y Pleistoceno, a partir de diversos movimientos orogénicos, que resultaron en una entidad elevada, con marcado rumbo Norte - Sur, que mantuvo su naturaleza de cuenca, a través de la cual se canaliza el drenaje de toda la red hidrográfica local.
La estructura de la Quebrada de Humahuaca está dominada por una gran quebrada central, que presenta un rumbo predominante N - S. y sus quebradas tributarias, provenientes por el Oeste de la Sierra del Aguilar y por el Este del último contrafuerte de la Cordillera Oriental en las Sierras de Zenta y Tilcara. Limita al Norte y Oeste con la Puna y al Este y Sur con las Selvas Occidentales. Es una zona geológicamente activa, donde ocurren constantemente eventos relacionados con la dinámica de las quebradas: erosión en masa, redepositación, elevación de las cabeceras, etc. lo que genera gran inestabilidad geológica.
La característica topográfica principal de este ambiente es la presencia de diferentes escalones altitudinales, los cuales marcan diferencias ambientales expresadas en la diversidad de disponibilidad de recursos. Dentro del total de escalones altitudinales presentes, entre los 1.900 y los 3.900 m.s.n.m. se consideran aquí dos grandes divisiones, teniendo en cuenta las diferencias ambientales y de recursos entre unos y otros: 1) los "fondos de quebrada", ya sea la principal por donde corre el río Grande como los tramos inferiores de las quebradas tributarias, situados entre los 1.900 y los 3.000 m.s.n.m., y 2) los tramos medios y superiores de las mismas, situados por encima de los 3.000 m.s.n.m. considerados como "quebradas altas".
1. "fondos de quebrada":
Se caracterizan por presentar una planicie aluvial ancha, con una gran dinámica del cauce que produce "remoción en masa" generando, según los tramos, erosión y/o transporte de materiales. Esta activa dinámica geológica es determinante para la visibilidad arqueológica actual de los yacimientos, ya que genera procesos postdepositacionales intensos que o bien "enmascaran" o bien "borran" sitios, aún los más recientes, tapándolos bajo gruesos mantos de detritos.
El clima de los fondos de quebrada es el denominado "subtropical serrano" (apud Buitrago y Larran 1994), caracterizado por condiciones climáticas que varían con la altitud y las direcciones de las sierras. La flora está comprendida dentro del Dominio fitogeográfico Andino-Patagónico (Cabrera 1957) y dentro de éste, en las Provincias de la Puna y de la Prepuna (apud Ruthzas y Movia 1975); la primera se presenta con matorral de Adesmia tucumanensis mientras que la segunda se puede considerar como una estepa arbustiva o como un bosque muy abierto, donde predomina el churqui (Prosopis ferox); se caracteriza por su riqueza en cactáceas, sobre todo Trichocereus pasacana, especie columniforme, y varias especies rastreras del género Opuntia. La fauna corresponde al Dominio Andino, con gran variedad de especies de roedores, algunos aptos para la explotación humana (Lagidium viscacia y Chinchilla brevicaudata), además hay quirquinchos de la puna (Chaetophractus vellerosus) y carnívoros como zorros (Dusycium culpacus) y pumas (Felis concolor); entre los herbívoros predominan los camélidos (Vicugna vicugna y Lama guanicoe), en la actualidad y desde hace más de 3.000 años hay además camélidos domesticados (Lama glama); años atrás también había una especie de cérvido, (Hippocamelus antisensis), actualmente desplazado hacia el E. Hay también gran variedad de aves. En el pasado había ñandúes o suris (Pterocnemia pennata), que en la actualidad no habitan la zona.
2. "quebradas altas":
Se caracterizan por un paisaje disectado, desparejo en altitud. Presentan mayor estabilidad geomorfológica que los fondos de quebrada y han sido afectados con menor intensidad por la erosión y la remoción. Esta situación permite una visibilidad arqueológica más alta, lo cual, sumado a la presencia de afloramientos rocosos que brindan cuevas y aleros, determina que los yacimientos con componentes más antiguos así como los sitios con arte rupestre se concentren aquí.
El clima es el "árido andino puneño", seco y frío, con lluvias estivales torrenciales, condicionado por el relieve y caracterizado por la gran amplitud térmica diaria (apud Buitrago y Larran 1994: 28). La flora también está comprendida dentro del Dominio fitogeográfico Andino-Patagónico (Cabrera 1957) y dentro de éste, en las Provincias Altoandina y de la Puna (apud Ruthzas y Movia 1975), la primera se caracteriza por el pastizal altoandino, con gramíneas y especies arbustivas, mientras que la segunda se presenta como una estepa de arbustos xerófilos cubriendo el piedemonte, interrumpida por algunos pastizales y por las comunidades asociadas a los ríos. La fauna es la misma que la descripta para los fondos de quebrada, además hay martinetas (Rhynchotus rufescens), importante por su potencial económico y en los niveles más altos hay cóndores (Vultur gryphus).
Esta descripción corresponde a las características medioambientales actuales de la Quebrada, las cuales han cambiado durante los últimos 10.000 años, fecha a partir de la cual hay evidencias de ocupación humana en el lugar. Durante el límite Pleistoceno - Holoceno hace unos 10.000 años atrás, estas tierras altas comenzaban a estar libres de las condiciones climáticas glaciares y periglaciares, transformándose en nuevos territorios aptos para ser colonizados por comunidades humanas; hacia el Holoceno Temprano (10.000 / 7.000 años atrás) el clima era mucho más frío y húmedo que el actual; durante el Holoceno Medio (7.000 / 5.000 años atrás) ocurrió un episodio de aridez llamado "Hipsitermal" que produjo un cambio drástico en el medioambiente; durante el Holoceno Tardío (5.000 años atrás hasta la actualidad) el ambiente se presenta más húmedo que durante el Hipsitermal pero considerablemente más seco que durante el Holoceno Temprano, registrando, a su vez, leves variaciones de humedad que afectaron y afectan a las poblaciones humanas y animales.
El Paisaje Cultural de la Quebrada de Humahuaca
El paisaje natural descripto dio marco al desarrollo de las comunidades humanas a través del tiempo que fueron construyendo distintos paisajes culturales con gran continuidad, mostrando siempre una forma distintiva de relación con la naturaleza, que puede seguirse a través del tiempo, manteniendo un modo de vida tradicional.
Este desarrollo humano local ha sido y es solo un caso particular del desarrollo general de la humanidad, estrechamente relacionado con los procesos históricos que estaban ocurriendo a escala global, con algunas particularidades.
Así, puede decirse que las primeras poblaciones humanas que llegaron a este territorio fueron solo un caso particular del proceso general que estaba ocurriendo hace 10.000 años cuando el fin de Pleistoceno y el comienzo del Holoceno daba la posibilidad de ocupar tierras que hasta entonces estaban o cubiertas por los hielos o con condiciones periglaciares poco favorables para la vida humana. Este proceso involucró la exploración, colonización y ocupación efectiva de estas "nuevas tierras", las cuales en aquel momento, debido a las características de los recursos y a la estructura de la demografía humana, permitían un modo de vida cazador recolector.
Este momento, que en este trabajo se denomina Bloque Temporal 1 (ca. 11.000 - 5.000 B.P., ver Tabla 1), está representado en el registro arqueológico del área en cuevas y aleros de quebradas altas (Huachichocana III, Inca Cueva 4 y 1, Pintoscayoc 1), que muestran para este rango temporal intensas ocupaciones domésticas como campamentos temporarios estivales de grupos de cazadores recolectores, donde las actividades más representadas son el procesamiento y consumo de fauna salvaje, principalmente camélidos (guanaco y vicuña) así como el reacondicionamiento de artefactos relacionados con la caza y el procesamiento de las presas (cabezales líticos y ganchos de propulsores, raspadores, raederas, etc.). En dos de estos sitios (Huachichocana y Pintoscayoc) fueron hallados contextos fúnebres que muestran procedimientos y rituales relacionados con la muerte, y, otros sitios (Inca Cueva 4 y 1) presentan pinturas rupestres con motivos abstractos, realizadas en el contexto de las actividades domésticas y relacionadas con el mundo de las ideas. Hasta el momento no se ha encontrado evidencia de sitios complementarios y se asume que esta ausencia se debe a los intensos procesos de erosión mencionados que pueden haber "borrado" a los sitios instalados en los fondos de valle.
Hacia finales de este Bloque Temporal 1 (ca. 7.500 - 5.000 B.P.) durante el Holoceno Medio, debido a la drástica reducción de humedad y al incremento de la aridez, el registro arqueológico muestra un "silencio", interpretado como el abandono o uso ocasional de estos territorios.
En los comienzos de Holoceno Tardío las poblaciones humanas retornaron para ocupar estos territorios, pero ahora en un modo diferente, iniciando un nuevo proceso en la relación con el medio ambiente. Esta situación estaba relacionada no solo con los cambios climáticos sino también con el incremento de la demografía humana a nivel supra regional, lo que parece haber producido una saturación de los territorios disponibles, resultando en la imposibilidad de mantener un modo de vida cazador - recolector y forzando a las comunidades a explorar otras opciones. Esta situación se desarrolló en los milenios siguientes, mostrando un proceso de domesticación de plantas y animales correlacionado con profundos cambios en la estructura de las propias comunidades humanas en los niveles sociales, políticos e ideológicos.
En la Quebrada de Humahuaca, este proceso, que también estaba ocurriendo a escala global en determinados lugares de la Tierra, tuvo aquí características específicas, y, debido a las condiciones locales de la estructura de los recursos, la densidad humana y los procesos que ocurrían a nivel supra regional, se crearon condiciones bajo las cuales las sociedades humanas nunca alcanzaron los niveles de complejidad que ocurrieron en otros lugares, como por ejemplo los Andes Centrales.
Las características de este proceso local permiten dividir este desarrollos en tres bloques temporales:
El Bloque Temporal 2 (ca. 5.000 - 3.000 B.P.) corresponde a los inicios del Holoceno Tardío y muestra una reocupación de cuevas y aleros de quebradas altas (Huachichocana III, Inca Cueva 4) y el uso de nuevos sitios (Inca Cueva 7, Peña "Aujero" de Coraya, Tomayoc), que muestran en algunos casos ocupaciones breves con actividades domésticas y en otros depósitos de ofrendas especiales o entierros humanos con características complejas y rico ajuar asociado. Los hallazgos muestran que estaban ocurriendo cambios no solo en las prácticas económicas, con las primeras evidencias de domesticación (Fernández Distel 1974, Yacobaccio 1997), sino también en las formas de ocupación del territorio y en las prácticas sociales y rituales, asociadas a la presencia inicial de substancias alucinógenas (Hernández Llosas 2000). Todas estas evidencias sugieren que el modo de vida cazador - recolector llegaba a su fin, dando lugar a modos más complejos de organización económica, social e ideológica que se iniciaban aquí y se desarrollarían en los milenios siguientes.
El Bloque Temporal 3 (ca. 3.000- 1.000 B.P.) corresponde a la consolidación de las economías productoras de alimentos, caracterizadas por la combinación de prácticas de agricultura, pastoreo y caza. Durante este bloque temporal el registro arqueológico muestra importantes cambios que permiten subdividirlo en segmentos:
- Segmento 1 (ca. 3.000 - 2.000 B.P.) corresponde al desarrollo inicial de este proceso mostrando cambios concretos en las prácticas económicas y la aparición de nuevas tecnologías, entre las que se destaca la cerámica. Los sitios conocidos se ubican en quebradas altas y corresponden a aleros y cuevas (Inca Cueva Alero 1, Cueva Cristóbal, Pintoscayoc 1, Tomayoc); estos sitios muestran actividades domésticas de consumo de alimentos, en este caso asociados al uso de cerámica; en Pintoscayoc 1 un contexto fúnebre muestra variación en las prácticas mortuorias y la presencia de artefactos de gran valor simbólico mientras que Inca Cueva muestra variación en la producción de pinturas rupestres.
- Segmento 2 (ca. 2.000 - 1.500 B.P.) corresponde a la consolidación de las prácticas económicas productivas. Los sitios conocidos se encuentran tanto en las quebradas altas (tales como Media Agua 1) relacionados con prácticas de pastoreo, como en los fondos de valle (Alfarcito, Estancia Grande) relacionados con prácticas agrícolas. Los sitios de quebradas altas muestran profusión de pinturas rupestres que retratan escenas de lucha entre distintos grupos asociados a camélidos. La distribución espacial de los sitios, sus componentes y las escenas pictóricas sugieren que estaban ocurriendo cambios drásticos en los patrones de uso de la tierra y que comenzaban conflictos por la demarcación de territorios.
- Segmento 3 (ca. 1.500 - 1.000 B.P.) corresponde a la expansión de los sistemas económicos desarrollados previamente. El registro arqueológico muestra sitios en quebradas altas con menor intensidad de ocupación (Tomayoc) y la aparición de más sitios en los fondos de valle (Antumpa, Vizcarra, Pueblo Viejo de la Cueva), los cuales presentan una estructura más compleja formando semi conglomerados más grandes, asociados a estructuras de producción agrícola. Esta evidencia muestra la tendencia a uso más intensivo de los fondos de valle asociados a la intensificación de las prácticas agrícolas que ocurrirán en momentos siguientes (Hernández Llosas 2000).
El Bloque Temporal 4 (ca. 1.000 - 550 B.P.) corresponde a la mayor intensificación de las prácticas de producción agrícola, a la concentración de la población en grandes poblados conglomerados, a la expansión de este sistema de asentamiento por toda la Quebrada, proceso que va acompañado de la producción de tecnologías más sofisticadas en cerámica, piedra y metalurgia y al inicio de cambios profundos en la estructura social y política de estos pueblos. La evidencia arqueológica es vasta para estos momentos mostrando más de 30 sitios (tales como los clásicos Pucará de Tilcara, Yacoraite, Los Amarillos, Campo Morado, La Huerta, etc.) con fechados radiocarbónicos que caen en este rango, sugiriendo que por entonces estaba ocurriendo un proceso de intensificación económica, política y social alcanzando niveles de complejidad mucho mayores a lo ocurrido en momentos anteriores.
El Bloque Temporal 5 (ca. 550 - 450 B.P.) corresponde a la conquista de este territorio por parte de Imperio Inka, asimilando a las entidades políticas emergentes locales bajo su dominio, a nivel militar, económico y político. El registro arqueológico muestra esta situación tanto en la estructura de algunos sitios como en la cultura material traída o producida localmente con características incas. La conquista Inka marcó un importante evento en la historia regional, el cual ocurría en concordancia con la situación que estaba viviendo todo el Area Andina.
Poco tiempo después, otros conquistadores llegaron a la región, como parte de un proceso que estaba ocurriendo a nivel planetario: el encuentro de dos mundos, la invasión de los estados expansivos europeos sobre América. Este encuentro marca el Bloque Temporal 6 (ca. 450 - 150 B.P.) que corresponde a los hechos históricos que abarcan la invasión española, la resistencia indígena, la derrota final y el establecimiento de sistema colonial, lo que permite subdividir al bloque en:
- Segmento 1 (ca. 450 - 350 B.P.) corresponde al primer encuentro entre españoles y aborígenes, los cambios que esta situación provocó en el modo de vida local y la reacción de los mismos que desembocó en la guerra de resistencia. Estos eventos están presentes en el registro arqueológico tanto en representaciones rupestres (Sapagua, Huachichocana 4, Pintoscayoc 1, etc.) como en sitios con estratigrafía (Pintoscayoc 1, Pintoscayoc 3). La derrota final de las poblaciones locales ante el invasor español, ocurrida hacia 1.600 A.D., cuando el sistema colonial comenzaba a operar en la zona, marca el final de 10.000 de desarrollo local independiente.
- Segmento 2 (ca. 350 - 150 B.P.) corresponde al inicio y desarrollo del sistema colonial, a los cambios drásticos que esto impuso en el modo de vida de las poblaciones locales y a la integración de la historia de esta región con el proceso general que estaba ocurriendo en el resto del mundo. La evidencia material de esta situación se encuentra diseminada por toda la Quebrada, bajo la forma tanto de edificios coloniales, como de cementerios, artefactos y documentos.
El desarrollo histórico posterior adoptó formas locales dentro de los procesos generales que estaban ocurriendo a nivel planetario. Las ultimas centurias fueron testigos de las guerras de independencia y el nacimiento de los estados nacionales y los procesos políticos posteriores. Así el Bloque Temporal 7 (ca. 150 B.P. - presente) puede subdividirse en:
- Segmento 1 (ca. 150 - 100 B.P.) corresponde al proceso histórico que culminó en la independencia de España, momento durante el cual toda esta región tuvo un particular protagonismo. Las guerras civiles que le siguieron y la conformación del Estado Nacional, eventos todos en los que esta región fue muy importante, de los cuales hay evidencias materiales importantes y representativas.
- Segmento 2 (ca. 100 B.P. - presente) corresponde a la historia más reciente, también relacionada con eventos a escala global, que incluyen las migraciones de grupos a nivel supra regional, la llegada de inmigrantes europeos, los cambios en la economía regional, y muchos otros procesos que dan como resultado la situación actual de esta región. De todos estos procesos hay, no solo abundantes testimonios materiales sino también están presentes en las tradiciones aún vigentes.
A lo largo de todo este proceso descripto y a pesar de los cambios drásticos producidos desde la asimilación de esta región a la historia global a partir de la invasión española, las comunidades locales y su relación con la tierra mantienen un sello propio expresado en un modo de vida tradicional. Este modo de vida tradicional está relacionado no solo con actividades económicas sino también a nivel ideológico, simbólico y religioso. Esta situación muestra el hilo conductor que une el pasado con el presente y permite reconocer la singularidad y personalidad de este lugar específico del planeta.